Mujer Reina Diosa Hechicera

Archivo para mayo, 2012

Espiral Ascendente

Soy la neurona abandonada a su suerte entre sinapsis de dolor y neurotransmisores enfermos quebrándose en nada, partiéndose en pedacitos de dolor pero de ese que duele dentro, eclipsada por mi fantasía de lo que quise hacer de ti y sin intención de hacerte daño he tenido la certeza de querer aniquilarte.

Lo peor es la ignorancia, lo peor es haber imaginado vidas, luchas, llantos, perdones, delirios y suertes, lo peor es darse cuenta de que es un monólogo y va a seguir siéndolo, que sin ti mi vida no va a cambiar nada y voy a seguir sola como antes. Es dejar marchar mi fantasía lo que me hunde en una espiral delirante y estúpida, que para soñarte no me había hecho falta conocerte.

El silencio molesta y la distancia molesta y la falta de empatía molesta, que tus células no sientan mi dolor molesta, que yo sienta las tuyas porque quiero vivir en ti ya no molesta sino que mata, que el edredón de las sinapsis no te quiera también molesta y echarte de menos verdaderamente me arrastra a la  más absurda de las demencias.

¿Pero a quien hecho de menos? ¿Al que yo me invento cada día y olvido cada noche para despertarme con él clavado al higado cada mañana o a ese que no me interesa para nada y que no se parece en nada a ti y por eso me lo he tenido que inventar para poder establecer un vínculo que tu necesitas mantener?

¿Es amor que te quiera proteger de ti mismo, es amor que me faltes cada instante, es amor que me angustie hasta el delirio la inmensa pena de tu extravío, es amor que sin tí una parte de mí se sienta incapaz aterrorizada e impotente, es amor que quiera volar contigo y sabiendo que no tienes alas me haya quedado en tierra para no perderte?

Amor es soñar con tu sonrisa porque es lo único que quiero, verte feliz,  pero me traiciono porque miento y lo que quiero es poseerte y tu felicidad sin mi es algo que mi ansia no quiere y no va nunca a entender, amor es imaginarte la piel bajo mis manos zurciendote a la vida para que no te caigas al vacío de tu propia nada, amor es verte a través de las lágrimas de mi impotencia por no tenerte y aun asi quererte más y que duela el alma por perder para que tu ganes.

Amor es soñarte cada madrugada atado a la pata de mi cama porque no soporto la idea de tu vida sin mi.

Amor es ver como se ilumina tu cara cuando me ves  y saber que eso forma ya parte de mis recuerdos.

Y dejarte ir…


Bañarse En Lágrimas

Por Sobonfu Somé*

Para muchas personas la pena es una opción. Mirando mi propia vida, me di cuenta de que se trata de una cuestión de vida o muerte. De hecho, a lo largo de mi vida, la pena ha sido un tema importante, desde el llanto infantil para comer hasta el sentimiento de un dolor profundo por pérdidas cuando crecí. Mi primer recuerdo de profunda aflicción fue cuando era pequeña, con cinco o seis años. Una de mis amigos murió. Estaba tan sorprendida y confundida por todo el asunto, especialmente cuando me dijeron no que nunca más lo volvería a ver físicamente. Lloré durante mucho tiempo y no me entraba en la cabeza que mi amigo había muerto. Cada día tenía la esperanza de jugar con él, pero no estaba allí. Mi comunidad me recordaba suavemente, “¿recuerdas que murió?”. Me apoyaron y lloraron conmigo. Aunque lloré durante mucho tiempo, más de un año, se aceptó como algo normal de la vida. Nunca se me pidió, que dejara de llorar, más bien lo contrario: “¿Has llorado suficiente? ¿Has gritado suficiente?”

Para mi pueblo, los dagaras de Burkina Faso, creemos que en la vida es necesario llorar. Cuando lloro estoy rodeado de familia que me acompaña y puedo lloran tanto como quiero. Experimentamos conflictos, hay seres queridos que mueren o sufren, tenemos sueños que nunca llegan a concretarse, surgen enfermedades, se rompen relaciones y hay desastres naturales inesperados. Es tan importante tener formas de liberar esos dolores para mantener nuestro equilibrio… Dejar a un lado un dolor antiguo sólo hace que este crezca hasta que ahoga nuestra creatividad, nuestra alegría y nuestra capacidad para conectar con los demás. Incluso nos puede matar. A menudo mi comunidad utiliza rituales de duelo para sanar heridas y nos abre a la llamada del espíritu.

Pensaba que esta perspectiva sobre el dolor era natural para todo el mundo, hasta que llegué a Estados Unidos. Estaba con una amiga que había tenido un conflicto con su familia y sabía que la situación no era fácil para ella. Un día la escuché llorando sola en el baño. A través de la puerta, le pregunté si estaba bien. Dijo, “Sí, estoy bien!” Me dije, “Dios mío, hay algo aquí que no cuadra”. Las personas que deberían apoyarla no estaban allí. Sentí el conflicto y me pregunté qué haría mi abuela en esta situación.

Cuando murió mi abuela, yo era una adolescente. Me vi sobrepasada por una pena inmensa, devastadora, que no podía superar. Estaba bloqueada por un sentimiento de rabia, de traición e incluso de odio. Me preguntaba, ¿cómo ha podido mi abuela hacerme esto? Todo el mundo estaba lamentándose a mi alrededor. Me hicieron un espacio. Todos hicieron turnos para consolarse. Por suerte, las setenta y dos horas de tiempo habituales para este tipo de duelo se prolongaron durante cinco días. Cuando todo el mundo había terminado, a mi todavía me quedaban muchas ganas de llorar y las personas todavía permanecían allí para acompañarme. Aunque comencé mi duelo tarde nunca me sentí incómoda con los que me rodeaban. Es natural que las personas que te rodean empiecen a lloran cuando tú lo haces. Sabemos que cuando sientes pena no es personal, es de todo el grupo. Experimentamos una sensación colectiva, para que una persona no tenga que soportar todo el peso del sufrimiento.

Muchos años después, mientras vivía en Estados Unidos, tuve una crisis de relación. Sentí que me moría. Me di cuenta que me sentí sola en mi pena, mi alma, corazón y mente continuamente colisionaban. No encontraba una explicación intelectual a mi sufrimiento. Encontré mucho alivio en diversas comunidades de aquí y cuando llegué a casa todo el mundo me acompañó en la aflicción y, de repente, me sentí más ligera.

Hay un precio para no expresar la tristeza. Imaginémonos si nunca laváramos la ropa ni nos ducháramos. Las toxinas que el cuerpo produce sólo en el día a día acabarían siendo realmente apestosas. Esto es lo que ocurre con las toxinas emocionales y espirituales. Lo que debemos recordar es que cuanto más aumentan estas toxinas, más tendemos a culpar o lastimar a los que nos rodean. Nadie ataca a otro con alegría: cuando alguien lastima o ataca a otro es porque está demasiado herido o afligido.

Puede haber tanta tristeza que crecemos adormecidos por las emociones ignoradas y soterradas que llevamos en nuestros cuerpos. El dolor y el daño inexpresado hieren a nuestras almas y pueden vincularse directamente a nuestro sentimiento general de sequía espiritual y confusión emocional, por no mencionar las muchas enfermedades que experimentamos en nuestras vidas. Muchos sufren condiciones médicas que están relacionadas con el dolor. Llorar, ya sea en privado o en comunidad, tiene muchos beneficios para la salud demostrados científicamente, desde el descenso de la presión arterial y los riesgos de ataques cardíacos al simple hecho de tener una mejor calidad de vida.

Necesitamos empezar a ver la pena y el duelo no como una entidad ajena y ni como a un enemigo al que debemos expulsar o enjaular, sino como un proceso natural. También debemos entender que está muy bien que alguien exprese su tristeza.

En el mundo de hoy, la mayoría de nosotros acarreamos penas que ni sabemos. Hemos sido educados desde muy pequeños para no sentir. En Occidente, a menudo nos enseñan que ser niños y niñas buenas pasa por la resignación y el silencio. Las consecuencias son que incluso con tus amigos más íntimos y de confianza puedes sentirte como un lastre. Llorando delante de los demás con demasiada frecuencia es un fruto prohibido. Aprendemos a compartimentar nuestra pena porque expresándola en un lugar inapropiado sólo generará más sufrimiento. Nos enseñan que las personas que están más cercanas de nosotros no tienen forma de acompañarnos cuando nos derrumbamos.

Aún nacemos sabiendo perfectamente cómo llorar. Lloramos naturalmente para sentirnos mejor y encontrar alivio. Si existe una forma para que todos lloremos abiertamente, creo que también disminuirá la culpa y la vergüenza que se da en muchas culturas. Cuando estás en presencia de alguien que sufre, ya no ves su color, es un lenguaje universal. Todos sufrimos. No hay necesidad de culpar a otros. La culpa y la vergüenza provienen de esta incapacidad para expresar nuestra tristeza adecuadamente. ¿Cómo podemos pretender ser felices, pacíficos y amorosos con tanto dolor y tristeza?

Creo que el futuro de nuestro mundo depende mucho de la manera en que gestionamos nuestro dolor y nuestra pena. Las expresiones positivas de nuestro dolor son terapéuticas. Sin embargo, la falta de expresión de nuestra pena o su incorrecta gestión se encuentra en la raíz de la infelicidad general y de la depresión, algo que también provoca guerra y crímenes.

Hay cosas que podemos hacer en la sociedad para ayudar a sanar. Podemos empezar por aceptar nuestra propia tristeza y el sufrimiento del otro. Podemos tener salas de duelo en los espacios públicos donde la gente pueda ir a llorar. He visto que esto ya sucede en diferentes comunidades de Estados Unidos y trabajó para ellos. Las iglesias y demás sitios de culto pueden tener habitaciones para personas que necesiten llorar. Uno de mis sueños es convertir lugares donde han ocurrido horribles y grandes crímenes en santuarios de duelo donde la gente pueda ir a llorar. Me imagino el Memorial Day no como un día de fiesta y barbacoa, sino como un día para permitirnos afrontar nuestras fricciones diarias, las pérdidas y el dolor como comunidad.

Llorar en comunidad ofrece algo que no podemos conseguir cuando lloramos solos. A través de la validación, el reconocimiento y los testigos, el lamento comunal nos permite experimentar un nivel de sanación profundo y liberador. Cada uno de nosotros tiene un derecho humano básico al amor, la felicidad y la libertad genuinas.

*Sobonfu Somé es una de las principales voces en la espiritualidad africana. Recorre el mundo con la misión de sanar, compartir la rica vida espiritual y la cultura de su tierra natal, Burkina Faso. Autora de los libros ‘The Spirit of Intimacy’, ‘Women’s Wisdom from the Heart of Africa’ y ‘Falling Out of Grace’, el mensaje de Sobonfu sobre la importancia del aspecto ritual, comunitario y espiritual en nuestras vidas con un poder y una verdad intuitivos ha hecho que Alice Walker afirmara: “Puede ayudarnos a reunir tantas cosas despedazadas en nuestro mundo occidental moderno.” Es fundadora de Wisdom Spring, Inc. una organización dedicada a la conservación y la difusión de la sabiduría indígena.

Web personal: www.sobonfu.com

Traducción de Africaneando.

Texto extraído del numero 9 de la Revista “Africaneando” 

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Perséfone Abandona El Inframundo : Llega La Primavera

HADES Y PERSÉFONE: y Eros ataca a La Muerte

La historia de Hades es, tal vez, el único ejemplo de monogamia entre los Olímpicos. El dios es hermano de Zeus y tío de Perséfone por ambas partes, ya que Deméter y Zeus son los padres de la joven. Hades es hijo de Cronos y Rea y, como sus hermanos, fue tragado y vomitado por su padre. Después de La Guerra de los Titanes, cuando Zeus y sus hermanos pasaron a gobernar el cosmos, a Él le corresponde el mundo subterráneo. Los Cíclopes le fabrican un casco que lo volvía invisible y que solía prestar a otras divinidades. Así reina sobre los muertos, no permitiendo a sus súbditos volver a la tierra en ninguna caso, y raramente interviene en las leyendas. El motivo es que Hades apenas era nombrado, ya que al hacerlo se temía molestarlo y suscitar su ira. Por lo tanto se lo mencionaba con eufemismos. Perséfone era una joven que crecía un tanto indiferente al mundo entre sus hermanas y las ninfas.

Hades, enamorado e invisible, la contemplaba, la espiaba, invisible durante todo el tiempo. El dios se decidió a pedir ayuda a Zeus para raptar, cuando no, a la joven. Es así como un día en que Perséfone se encontraba juntando narcisos entre sus amigas -como sabemos espectáculo irresistible para los dioses-,en el preciso instante en que la joven se aprestaba a tomar una flor, la tierra se abrió y emergió el negro carro de Hades. Perséfone, entonces, fue raptada. Durante un breve instante la mirada de la joven se encontró con la mirada negra, brillante, fuerte y enamorada del dios de los muertos. Cuando Hades la subió a su carro se escuchó el alarido, y no se pudo saber jamás si Perséfone gritó de terror o fue una exclamación de asombro y reconocimiento, de aceptación al amado. Virgilio nos cuenta que Perséfone sentía el “funesto deseo” de ser raptada por el Dios, y se ligó en un pacto de amor. Se mostró y entregó a Hades porque reconoció pertenecerle. De esta manera pasó el umbral de los vivos. En otras palabras, se sintió la más feliz de las mujeres cuando Hades la subió a su carro.

Una mujer viva pasaría a ser la Reina de los muertos, esposa de un Dios enamorado. En tanto Zeus siempre suele abandonar a sus amantes, Hades, por el contrario, desposó a Perséfone. Eros ha hecho su ingreso triunfal al mundo de los muertos. El inframundo ya no será el mismo. Afrodita cumplió su cometido.

Quien no creyó mucho esta teoría del pacto de amor fue su madre Deméter. En ese mismo momento comenzó para ella la peregrinación en búsqueda de su hija. Deméter había escuchado el grito, para ella un lamento de terror: Perséfone pidió ayuda… Por lo menos eso creyó la madre.

Durante nueve días con sus noches sin comer, ni beber, ni cambiarse, la diosa va errante por el mundo con una antorcha en la mano buscando a su hija que no esta en ninguna parte… y que nadie sabe de ella.

Únicamente Helios, que todo lo ve, puede informarle lo ocurrido. Fue a su encuentro y, enterada del secuestro, Deméter decidió no volver al Olimpo, abdicó de sus funciones divinas y se convierte en una diosa en “huelga”.

Y se retiró a morar en la tierra en donde cumple diversas funciones como nodriza. Este voluntario destierro de la morada divina trajo todas las desgracias de la esterilidad del suelo. Deméter se vengó de todos. Y a todos, y sobre todo a los dioses que no la ayudan, los privó del gratificante humo de los sacrificios.

Pero también por esta actitud ocurrió algo mucho más grave que la desaparición de la raza humana por inanición: se desequilibró el orden del Cosmos.

La situación se vuelve insostenible. Y Zeus, ante el caos, ordenó a su hermano Hades que devolviera a la joven. Pero ya era demasiado tarde…

Deméter había decidido terminar con todo lo viviente… Y los inmortales, sin hombres que los honraran ni adoraran, no tenían ya razón de ser…

Ante lo extremo de la situación, Zeus envió a Hermes a pedir a Hades la restitución de Perséfone. Pero esto no era ya posible. La condición para salir del Hades es mantener el ayuno, no tomar alimentos del lugar. No sabemos si por ignorancia oporque así lo quiso la joven -lo que es altamente probable-, el caso fue que ya lo había hecho de la siguiente manera: Hades, bajo esa posibilidad, no opuso reparos a la visita de su esposa a su madre Deméter. Paseando por los jardines subterráneos ante la inminente partida ofrecióa Perséfone -quien como vemos no tiene por costumbre hacerse rogar- una granada cultivada en sus jardines.

Según los poetas, los mejores cronistas de la época, Perséfone amaba a Hades, y la prueba de ello es que, cuando se produjo la llegada a la morada subterránea, encontró en el lecho del dios a una muchacha. Se trataba de la ninfa Minte. Y donde hay una ninfa, como siempre decimos, hay seducción. Así, al igual que su hermano Zeus, parece ser que Hades se entendía muy bien con las ninfas. Perséfone, recién llegada, arrancó a Minte del lecho y la arrastró hacia la luz hasta llegar a las arenas de Pilos. Allí comenzó a pisotearla con furia,quería molerla con sus pies… Mientras que el cuerpo de Minte iba siendo destruido por la furia de la nueva reina del Hades, un olor extraño, agradable y balsámico se desprendía de él. Era la menta silvestre que, a partir de entonces, crece sobre las colinas mirando el mar.

Zeus decidió entonces resolver el problema por medio de una transacción. Perséfone estará con Hades la mitad del año y la otra mitad con su madre, y Deméter deberá volver al Olimpo a cumplir con sus obligaciones divinas.

Cada primavera la reina del Hades sube al Olimpo para pasarla con su madre, justo en el mismo instante en el que los primeros tallos comienzan a reverdecer. Para volver con su esposo en el tiempo de la siembra. Durante todo el tiempo que Deméter y su hija permanecen separadas, la tierra permanece estéril…

Decidido esto y aceptado por todas las partes, Hades prepara el carruaje para que la joven marche a saludar a su madre.

Cuentan los testigos de los acontecimientos que cuando Deméter, después de estar con Perséfone, se alejó hacia el Olimpo para retomar sus funciones divinas, con el peplo turquesa ondeando al viento, “ la cebada vuelve a aparecer, los surcos áridos se colman de tierra fértil, mientras las hojas y las flores se ofrecían de nuevo al sol. Como si nada hubiera ocurrido y la naturaleza estuviera saliendo lentamente de un largo sueño”.


8 Infinito

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Una “m” (de musa) es un “3” en vertical.

Un “3” es un “8” partido por la mitad en vertical.

Un “8” es el símbolo del infinito (nuestro símbolo) en vertical.

Eres un 8 que se arrastra …  Me imagino tu sonrisa y entonces te quiero


El Infierno Verde

“… Luvina es un lugar muy triste… Yo diría que es el lugar donde anida la tristeza. Donde no se conoce la sonrisa, como si a toda la gente se le hubiera entablado la cara. Y usted, si quiere, puede ver esa tristeza a la hora que quiera. El aire que allí sopla la resuelve, pero no se la lleva nunca. Está allí como si allí hubiera nacido. Y hasta se puede probar y sentir, porque está siempre encima de uno, apretada contra uno, y porque es oprimente como una gran cataplasma sobre la viva carne del corazón…”
(Juan Rulfo)

Cuando Dante bajó al Infierno en compañia de Virgilio se sorprendió de que en el circulo de los envidiosos no hubiera nigún demonio vigilando las calderas donde en permanente ebullición aquellas desgraciadas ánimas purgaban sus pecados de envidia durante su vida. Preguntó Dante a Virgilio cual era la razón por la que aquella sala se encontraba sin vigilancia y éste le contestó diciéndole que era innecesaria puesto que si habia algun condenado que intentara escapar de su caldera inmediatamente iba a ser delatado por los demás que incluso impedirían por su propia mano que ninguno escapara de su tormento eterno.

Por algo habían sido condenados por ser envidiosos.

Un envidioso es alguien que ni hace ni deja hacer pues no puede permitir que haya alguien que tenga mejores oportunidades o mejor suerte, ellos -los envidiosos- sufren si ven disfrutar a alguien, se enferman si alguien les demuestra que las cosas pueden hacerse de otra manera, en este caso mejor.

Los envidiosos nunca dejarian escapar a alguien de una caldera. Cuando una persona se obsesiona y deja de vivir por estar pendiente de tu vida o en este caso en la vida de su adversario, de su entorno, siente agobio por cada uno de sus triunfos… Aparte de mostrar signos graves de inferioridad, te muestra que estas tratando con una persona emocionalmente enferma.

Es un sentimiento que nunca produce nada positivo en el que lo padece sino una insalvable amargura. Detrás de una persona envidiosa, hay un tremendo sentimiento de inhabilidad o inferioridad (donde se percibe que el otro es mejor que yo, algo no necesariamente real), mezclado con un pobre o débil sentido de identidad personal, y un sentimiento de insatisfacción e infelicidad por no conseguir aquello que se quiere.

Así como su pasión es la envidia su fijación es la melancolía. Tienen una autoimagen pobre, se concentran excesivamente  en el sufrimiento, tienen necesidad de conmover, alta emocionalidad, acusado masoquismo, son muy dependendientes,  con un fuerte superego y una arrogancia altamente competitiva. El deseo de castigarse a sí mismos y a los demás es fuerte y decidido. A la vez son refinados y sensibles, teniendo marcados  intereses artísticos gracias a los cuales les resulta fácil encontrar salidas creativas que les permiten expresar su intensa vida interna. Pueden estar llenos de lamento y nostalgia, exigiendo reconocimiento a la vez que rechazan todo lo bueno que reciben de sus amistades. Podrían también crecer competitivos y rencorosos, incapaces para disfrutar sus propios éxitos sin desligarse de los logros ajenos. Detestan la ordinariez y su deseo es sentirse especiales.

Cuando la envidia sana, las personas con este estilo trabajan para transmutar el dolor de la vida en algo relevante a través del trabajo creativo en todas sus expresiones. Muy imaginativos en lo que respecta a la expresión personal y universal es posible que esta creatividad se manifieste en una obra de arte. A nivel personal se vuelven regeneradores y autorenovadores. Tienen una cualidad autocreativa capaz de transformar sus experiencias en algo valioso, son los grandes creadores y creativos del Universo.

Envidiosos famosos :

Billy Holiday · John Malkovich · Tennessee Williams · Winona Rider · Nick Nolte · Michael Jackson · Antonio Salieri · Prince · Maria Callas · Janis Joplin · Sylvia Plath · Virginia Woolf · Vincent Van Gogh · Leonard Cohen · Isadora Duncan · Johnny Depp · Yukio Mishima · Frida Kahlo · Joaquín Sabina · Denis Rodman · Nicolas Cage · Marcel Proust · Oscar Wilde · Laura Pausini · Suzanne Vega · William Shakespeare · Blanche Dubois · El Patito Feo


Porque Los Hombres Aman A Las Cabronas

LOS 100 PRINCIPIOS DE ATRACCIÓN

Del libro “¿Por qué los hombres aman a las cabronas?”

1.- Cualquier cosa que tengas que perseguir en la vida va a huir.

2.- Las mujeres que tienen a los hombres arañando las paredes por ellas no siempre son excepcionales. Por lo general, son las que parecen no darle mucha importancia al asunto.

3.- Una mujer será apreciada como alguien que ofrece un desafío mental, en la medida en que un hombre no sienta que tiene el control total sobre ella.

4.- Muchas veces un hombre deliberadamente no llama, sólo para ver cómo respondes.

5.- Si comienzas siendo dependiente, lo decepcionas. Pero si eres algo que él no puede tener, obtenerte se vuelve un desafío.

6.- Tu actitud sobre ti misma es la que un hombre va a adoptar.

7.- Actúa como un premio y él creerá que lo eres.

8.- La variable más grande entre una cabrona y una mujer que es demasiado buena es el miedo. La cabrona le demuestra que no le da miedo estar sin él.

9.- Si tiene que escoger entre su dignidad o tener una relación, la cabrona dará prioridad a su dignidad.

10.- Cuando una mujer no cede fácilmente y no parece dócil o sumisa, obtenerla se vuelve más estimulante.

11.- Estar a punto de obtener algo genera un deseo que debe satisfacerse.

12.- Un hombre sabe cuál mujer va a ceder a sus deseos de último minuto.

13.- Tener términos y condiciones indica que tienes opciones. Casi desde el principio te presentas como un tapete o como una chica de ensueño.

14.- Si lo asfixias, él va a ponerse a la defensiva y va a buscar una ruta de escape para proteger su libertad.

15.- Siempre que una mujer le pide demasiadas cosas a un hombre, él lo va a resentir. Deja que él dé libremente lo que quiera dar; y después observa quién es.

16.- La cabrona le da al hombre el espacio suficiente para que no se sienta atrapado en una jaula. Entonces… él se propone atraparla en la suya.

17.- Si le dices que no estás interesada en comenzar una relación, él intentará hacerte cambiar de idea.

18.- Siempre hazle creer que tiene espacio suficiente. Eso hace que baje la guardia.

19.- Más que nada, él se está fijando en si serás demasiado dependiente emocionalmente.

20.- Él debe sentir que quieres estar con él, no que necesitas estar con él. Solo así te va a sentir como una compañera a su nivel.

21.- Si un hombre tiene que esperar para acostarse con una mujer, no sólo la verá más hermosa, también tendrá tiempo de apreciar quién es ella.

22.- El sexo y la “chispa” no son lo mismo.

23.- Antes del sexo, el hombre no está pensando con claridad y la mujer sí. Después del sexo es al revés; el hombre está pensando con claridad y la mujer no.

24.- Todo hombre quiere sexo desde el principio; si quiere una novia es algo que piensa después. Al no darle lo que él quiere de inmediato, te conviertes en su novia sin que se dé cuenta.

25.- Un hombre siente de forma intuitiva si la sexualidad sale de la seguridad o de una necesidad. Sabe cuando una mujer tiene sexo para apaciguarlo.

26.- Es más fácil formar hábitos malos que buenos, porque los buenos hábitos requieren un esfuerzo consciente. La espera fomenta este esfuerzo.

27.- Si desconectas la clavija sexual en el último minuto, él te va a etiquetar como provocadora.

28.- Si él te hace sentir insegura, deja que tu inseguridad te guíe.

29.- Un hombre de calidad fantasea con una mujer que realmente disfrute el sexo.

30.- Cada vez que una mujer compite con otra, se rebaja.

31.- Cuando es innegable que hay “chispa” sólo hay una llave para el candado.

32.- Déjalo creer que tiene el control. Automáticamente empezará a hacer cosas que tú quieres  que haga porque siempre querrá verse como un “rey” ante tus ojos.

33.- Cuando alimentas su ego con suavidad, él no intentará obtener el poder con agresividad.

34.- Si pareces suave y femenina, atraes su instinto de protección. Si pareces agresiva, atraes su instinto de competencia.

35.- Él permite que una mujer que se convierte en su “tapete” pague la cena en las primeras citas, pero ni siquiera se le ocurriría con su chica de ensueño.

36.- La posición simbólica de poder es de cara al público, pero la posición de poder real sólo se muestra en privado. Y ésta es la única que importa.

37.- Si lo haces sentirse poderoso, querrá protegerte y darte el mundo.

38.- Cuando una mujer actúa como si fuera capaz de resolver todo, se queda atrapada haciendo todo.

39.- Los hombres no responden a las palabras. Responden a la falta de contacto.

40.- Hablar demasiado sobre la “relación” le quita el elemento de lo “desconocido” y, por lo tanto, el misterio.

41.- Los hombres respetan a una mujer que se comunica de manera concisa, porque éste es el idioma que los hombres usan para hablar entre ellos.

42.- Si siempre estás FELIZ, y él sabe que siempre puedes estar SIN él, él siente que no tiene PREOCUPACIONES.

43.- Si permites que se interrumpa tu ritmo, creas un vacío. Después, para reemplazar lo que estás dejando, empezarás a esperar y a necesitar más de tu pareja.

44.- La mayoría de las mujeres están hambrientas por recibir de un hombre algo que necesitan darse a sí mismas.

45.- Una mujer se ve más segura ante los ojos de un hombre cuando él no puede alejarla de su vida propia, porque ella está satisfecha con esa vida.

46.- En el momento en que una mujer se esfuerza demasiado para lograr satisfacer los criterios de él, ya bajó el nivel de esa relación.

47.- Saltas por los aros cada vez que hacer muy obvio que te estás dando “entera”.

48.- Debes evitar caer en arena movediza. A menos que te mantengas en control, la relación estará condenada.

49.- Saltar a través de los aros suele tener un resultado negativo: él lo ve como una oportunidad para tener el pastel y, además, comérselo. Pero cuando permaneces justo fuera de su alcance, él te va a seguir mostrando sus mejores modales.

50.- La chica buena da demasiado de sí misma cuando complacerlo a él con frecuencia se convierte en algo más importante que complacerse a sí misma.

51.- La relación puede no ser la indicada para ti si te das cuenta de que estás saltando a través de los aros. Cuando algo está bien, va a ser más fácil con menos esfuerzo.

52.- Cuando te quejas, él deja de escucharte. Pero cuando hablas con tus acciones, te pone atención.

53.- Cuando un hombre no presta atención a una mujer, sigue intentando asegurarse que ella “continúa allí”.

54.- Cuando la rutina se vuelve predecible, es más probable que él te dé el mismo tipo de amor que le da a su madre; y las probabilidades de que no te tome en cuenta aumentan.

55.- La atención negativa sigue siendo atención. Le permite saber a un hombre que te tiene justo donde él quiere.

56.- Cuando lo tratas de forma casual como si fuera un amigo, él se va a acercar a ti. Porque quiere que todo sea romántico, pero también quiere ser él quien persiga.

57.- Un pequeño distanciamiento combinado con un aspecto de autocontrol lo pondrá nervioso, pues pensará que puede estarte perdiendo.

58.- Un hombre deja de apreciar a una mujer cuando tiene interés pero ya no va a cambiar su rutina.

59.- Cuando te quejas, tú te conviertes en el problema, y él lo resuelve dejando de escucharte. Pero si no te quejas, él se encarga del problema.

60.- Si le quitas sus tareas domésticas y elogias a alguien que las esté haciendo, las va a querer recuperar.

61.- Si te quejas, él ve debilidad.

62.- Él percibe a una mujer emotiva como alguien insignificante.

63.- De la misma forma que la familiaridad provoca desdén, un comportamiento un poco distante muchas veces puede renovar su respeto.

64.- Él va a olvidar lo que tiene contigo… a menos que se lo recuerdes.

65.- Muchas mujeres hablan mucho porque están nerviosas; y eso es algo que los hombres suelen percibir como inseguridad.

66.- Para un hombre, hablar sobre sentimientos es como trabajar. Cuando está con una mujer, quiere sentir diversión.

67.- Forzarlo a hablar sobre sentimientos todo el tiempo no sólo te hará parecer necesitada, con el tiempo hará que él te pierda el respeto. Y si te pierde el respeto, le va a poner menos atención a tus sentimientos.

68.- Al principio, lo único a los que necesitas prestarle atención es si él sigue rondándote, pues solo será capaz de esconder sus emociones durante un tiempo.

69.- Los hombres tratan a las mujeres igual que tratan a otros hombres. Toman las cosas “con calma” porque no quieren parecer débiles o desesperados.

70.- El elemento sorpresa, tanto dentro como fuera de la relación, es importante para los hombres y ayuda a la excitación.

71.- Dentro de la recámara, no hagas lo mismo una y otra vez. Varía para que no se convierta en una rutina predecible.

72.- La mayoría de los hombres tiende a faltarle al respeto a la mujer que parece demasiado maleable.

73.- No temas decir lo que piensas o defenderte. No sólo ganarás su respeto. En algunos casos hasta se sentirá excitado.

74.- Los hombres asumen casi automáticamente que una mujer más cabrona va a ser más asertiva en la cama, y que la chica buena va a ser más tímida.

75.- Cuando un hombre se enamora, de repente hará cosas que antes no hacía, sin darles importancia. Hará cosas por esa mujer que no habría hecho por nadie más.

76.- Nunca te respetará como un ser independiente a menos que tengas estabilidad financiera.

77.- Tienes que demostrarle que no aceptarás maltratos. Entonces mantendrás su respeto.

78.- Mantienes tu comprobante rosa cuando puedes mantener tu independencia con o sin él. Él nunca debe sentir que te tiene totalmente a su merced.

79.- Cuando un hombre ve a una mujer como una “niña pequeña” o como a una hermana que tiene que cuidar, su pasión disminuye. Él no quiere hacer el amor con su hermana.

80.- La capacidad para decidir cómo quieres vivir, y la capacidad de escoger cómo quieres que te traten son las dos cosas que te darán más poder que cualquier otro objeto material.

81.- En cualquier tipo de relación, si una persona siente que la otra no está poniendo nada en la mesa, él o ella empezará a faltarle al respeto a la otra persona.

82.- Necesitar a alguien en lo económico no se diferencia de necesitarlo en lo emocional; en ambos casos, él puede sentir que tiene el control completo sobre ti.

83.- Sin importar lo bella que sea una mujer, su aspecto por sí solo no va a mantener el respeto. Su apariencia puede acercarlo a ella, pero es su independencia  lo que lo va a excitar.

84.- Cuando un hombre está muy preocupado porque no quiere que se aprovechen de él, es una señal de que está viendo “qué puede sacar”.

85.- Las personas te demostrarán que se respetan a sí mismas sencillamente por el hecho de que quieren ser responsables de ellas mismas.

86.- Mientras más independiente seas de él, más interés va a mostrar por ti.

87.- Si haces muy obvio que estás emocionada por conseguir algo, algunas personas se verán tentadas a balancear una zanahoria frente a tu cara.

88.- Cuando alteras la rutina, el que no estés presente en ciertos momentos es lo que hace que se acerque a ti. Los hombres no responden a las palabras, a lo que responden es a la falta de contacto.

89.- No le recompenses una mala conducta.

90.- Sencillamente él no va a respetar a una mujer que actúe a marchas forzadas para complacerlo.

91.- Si él no te da una hora, tú no le des fecha.

92.- Por lo general, la mejor forma de ajustar o solucionar el problema es no dejar que él sepa que lo estás solucionando. Cuando alteras tu disponibilidad o cambias una rutina predecible, mentalmente se va a sentir atraído hacia ti.

93.- Una vez que empiezas a reír, te empiezas a curar.

94.- Puedes salirte con la tuya diciendo muchas más cosas con humor de lo que lograrías con una cara larga.

95.- Un hombre siente que ganó, o que conquistó a una mujer, cuando ella come de la palma de su mano. Y en ese momento, empieza a aburrirse.

96.- La tensión que se forma con una mujer que sea un tanto cabrona le provoca al hombre un sutil sentimiento de peligro. Él se siente un poco inseguro porque nunca la tiene en la palma de su mano.

97.- Una “mujer sí” que da demasiado, da la impresión de que cree más en el hombre de lo que cree en ella misma. Los hombres ven esto como debilidad y no como bondad.

98.- Siempre sé una persona independiente, e ignora a cualquier persona que intente definirte de alguna forma limitante.

99.- Las personas realmente poderosas no dan explicaciones sobre por qué quieren respeto. Simplemente no se mezclan con personas que no se los dan.

100.- La cualidad más atractiva de todas es la dignidad.


Mi Madre

Mi madre

por Amy Tan

Las palabras más odiosas que he dicho en mi vida a otro ser humano se las dije a mi madre. Yo tenía dieciséis años. Surgieron de la tormenta de mi pecho y las dejé caer con furia de granizo:

—Te odio, ojalá estuviera muerta.

Esperé que se desplomase, golpeada por mis palabras crueles, pero siguió de pie, erguida, con la barbilla alzada y los labios estirados en una sonrisa de loca.

—Muy bien, a lo mejor me muero yo —dijo—. Entonces ya no seré tu madre.

Teníamos muchas conversaciones parecidas. A veces intentaba matarse de verdad, arrojándose a la calzada, sosteniendo un cuchillo contra la garganta. Ella también tenía tormentas en el pecho. Y lo que me lanzaba era tan rápido y mortal como un rayo.

Después de nuestras discusiones se pasaba días sin hablarme. Me atormentaba, hacía como si no sintiera nada en absoluto por mí. Para ella yo estaba perdida, y por eso perdí una batalla tras otra, las perdí todas: las veces que me criticó, que me humilló delante de otros, que me prohibió hacer esto o aquello sin escuchar ni una sola buena razón de que debería ser al contrario. Me juré que nunca olvidaría esas injusticias. Las guardaría, endurecería mi corazón, me volvería tan impenetrable como ella.

Recuerdo esto ahora porque también recuerdo otra ocasión, hace apenas un par de años. Yo tenía 47 años, ya era una persona distinta, me había convertido en una escritora, en alguien que usa la memoria y la imaginación. Y precisamente estaba escribiendo una historia sobre una niña y su madre cuando sonó el teléfono.

Era mi madre, lo que me sorprendió. ¿La había ayudado alguien a llamar? Hacía tres años que el Alzheimer le estaba afectando a la cabeza. Al principio olvidaba cerrar la puerta con llave, después olvidó dónde vivía. Olvidó quiénes eran las personas y lo que habían significado para ella. Últimamente era incapaz de recordar muchas de sus penas y preocupaciones.

—Amy —dijo, y empezó a hablarme deprisa en chino—. Me pasa algo en la cabeza. Creo que me estoy volviendo loca.

Contuve el aliento. Normalmente apenas podía decir más de dos palabras seguidas.

—No te preocupes —empecé a decir.

—Es verdad —prosiguió—. Tengo la sensación de que no puedo acordarme de muchas cosas. No me acuerdo de lo que hice ayer. No me acuerdo de lo que pasó hace mucho tiempo, de lo que te hice…

Hablaba como alguien que se estuviera ahogando y hubiera conseguido sacar la cabeza del agua a fuerza de voluntad de vivir, y viera lo lejos que ya la había arrastrado el agua, lo imposiblemente lejos que estaba de la orilla.

—Sé que hice algo para hacerte daño —dijo frenéticamente.

—No —dije yo—. En serio, no te preocupes.

—Hice cosas terribles. Pero ahora no me acuerdo de qué. Y sólo quiero decirte… —Espero que puedas olvidar igual que he olvidado yo.

Intenté reír para que no se diera cuenta de que se me quebraba la voz.

—En serio, no te preocupes.

—Vale, sólo quería que lo supieras.

Después de colgar, lloré de felicidad y también de tristeza. Volvía a tener dieciséis años, pero la tormenta había desaparecido de mi pecho.

Mi madre murió seis meses después. Pero me había dejado las mejores palabras para curar, abiertas y eternas como un cielo azul despejado. Juntas, supimos en el fondo de nuestro corazón lo que debíamos recordar, lo que podemos olvidar.

Traducción de Berna Wang.

Publicado originalmente en The New Yorker, en diciembre del 2001