Mujer Reina Diosa Hechicera

Pecados Capitales

Blanco Bueno Busca Negro Pobre

Blanco_Bueno_Busca_Negro_Pobre-Gustau_Nerin-ROCA-092011

Blanco Bueno Busca Negro Pobre –  Crítica de la cooperación y las ONG – Gustau Nerín

En muchos pueblos africanos hay una fuente. No es una fuente con un chorro continuo y juguetón, como las que manan aguas contaminadas en los pueblos del Mediterráneo. No. Lo que hay en África, en gran abundancia, son fuentes metálicas, fuentes «con bomba», como se las llama vulgarmente: sobrios robots que suministran unas decenas de litros de agua a costa de un ingente esfuerzo. Para llenar unos pocos cubos, las mujeres y los niños han de sacudir como desesperados un largo mango metálico, con frecuencia tras pasarse un buen rato bajo el sol guardando cola. Pero, en realidad, en pocos pueblos se ven niños y mujeres dándole a la bomba, dado que la mayoría de las fuentes no dejan salir ni una mísera gota de agua.

Un día vino alguien de un proyecto de cooperación y la construyó; se marchó y, al cabo de poco tiempo, la bomba dejó de funcionar. Y la gente volvió a buscar su agua al río, o a los viejos pozos con una simple cuerda, tal y como lo había hecho siempre.

El continente africano es un inmenso cementerio. Un cementerio plagado de proyectos abandonados: hospitales que nunca llegaron a ser inaugurados, letrinas que no se utilizaron, granjas de pollos que han durado tanto como las subvenciones, guarderías en ruinas que jamás han visto un niño, ordenadores viejos parados por falta de electricidad…

En África todo el mundo sabe que las políticas de cooperación no funcionan o, como mínimo, que no sirven para lo que se supone que deberían servir. Pero este secreto de dominio público no llega a Occidente, donde la acción humanitaria se presenta como la solución a todos los problemas africanos. Los políticos europeos viajan a África para hacerse una foto junto a «sus» proyectos. Los jóvenes alternativos occidentales que van a campos de trabajo durante el verano vuelven con llamativas ropas estampadas y con centenares de fotografías de los «maravillosos» niños a los que han «ayudado». Los periodistas, en la televisión y en la radio, presentan a los cooperantes como eficientes emisarios de un Norte solidario que cada día salva a los negros.

La población del Norte traga. En realidad, la mayoría de los ciudadanos no sabe nada de lo que pasa en África, y no lo sabe, básicamente, porque no le importa demasiado. Pero sí conoce, en cambio, que los europeos envían cooperación a los negros y piensa que los africanos se están desarrollando gracias a ellos.

Todos los occidentales han sufrido, de alguna forma, el bombardeo de publicidad de los organismos de cooperación gubernamentales y no gubernamentales. No hay escapatoria: la encuentran en los medios de comunicación, la ven en los anuncios de las carreteras… A veces la oyen, resignados, cuando son asaltados por la calle por individuos con chalecos de alguna ONG. Y los padres y las madres la vuelven a oír cuando llegan a casa, cansados tras el trabajo, porque los maestros de sus hijos, con pasión sectaria, se han encargado de convencerlos de que tienen que divulgar este mensaje de bondad universal. Evidentemente, al fin tanta publicidad convence a cualquiera. No hay nadie que critique los proyectos de cooperación. Nadie se atreve a cuestionar una cosa que se ha hecho con «buena voluntad». Nadie investiga sobre las fuentes averiadas, las vacunas caducadas y los quirófanos por estrenar que se pueden encontrar en cualquier rincón del continente africano. Los medios de comunicación, cuando hablan de cooperación, lo hacen siempre desde un punto de vista propagandístico; no aportan ni pizca de espíritu crítico, como se supone que es su deber. Los parlamentarios, que en teoría deberían controlar cómo se gasta el dinero público, no son capaces de hurgar en este tema por miedo a herir sensibilidades… De esta forma, la cooperación se ha convertido en un icono incuestionable. Los políticos dedicados a temas de cooperación, las instituciones internacionales, las ONG y los «expertos» son intocables, porque se supone que encarnan todas las bondades de Occidente.

Ante este papanatismo, es imprescindible decir algunas cosas bien claras: la historia de la cooperación al desarrollo en África es la historia de un fracaso. Nunca tanta gente con tan buenas intenciones había dedicado tantas energías a una causa tan inútil. Hace ya cincuenta años que se impulsan políticas de desarrollo en el continente africano. A lo largo de estos cincuenta años, estas políticas de bien poco han servido. Y, en numerosos casos, incluso han sido contraproducentes. Con este libro me gustaría poner de manifiesto las contradicciones que presenta en África este gran negocio que es la industria del desarrollo.
……………………………………………………………………………………….

#globalizacion de Alto Standing

……………………………………………………………………………………….

Seguir leyendo el resto del libro here

Anuncios

El Título Ya Lo Pondré Mañana

06_800

·

“No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”

·

…las almas tristes de aquellos

que vivieron sin alabanza y sin infamia.

Mezcladas están al odioso coro

De los ángeles que ni rebeldes fueron

Ni a Dios fieles, sino para sí solos.

Los cielos los rechazan por no mancharse,

y el infierno profundo los evita,

pues de estos reinos alguna gloria cobrarían.

…Estos no tienen esperanza de morir

y su ciega vida es tan baja,

que envidian toda otra suerte.

El mundo no conserva su memoria;

La misericordia y la justicia los desprecia:

No pensemos en ellos, sólo mira y pasa

·

  • Cuando tengo una tarea pendiente que no despierta demasiado mi interés…
    1. ¡A por ella! Así me la quito de encima lo antes posible.
    2. Frecuentemente no la resuelvo pues dejo pasar los días sin hacer nada.
    3. Dejo pasar más tiempo del que quisiera para ponerme con ella.
  • Habitualmente cuando tengo asuntos engorrosos que resolver…
    1. Me los acaban resolviendo terceras personas.
    2. Los hago frente en primera persona.
    3. Me hago el remolón por si alguien me los resuelve y si eso no ocurre los resuelvo yo.
  • Cuando veo e-mails pendientes en la bandeja de entrada de mi correo…
    1. Ahí se quedan hasta que encuentre el momento de atenderlos.
    2. Reconozco que están ahí más tiempo del que me gustaría.
    3. Me “pican” por lo que me los quito de encima lo antes posible.
  • Debo dar una respuesta que sé que no va a gustar, por lo que me resulta incómodo hacerlo…
    1. Cuánto antes lo haga antes me quito “el marrón de encima”.
    2. A veces, tengo problemas por no haber dado dicha respuesta.
    3. Dejo pasar algunos días hasta que al final me decido.
  • Tenía pensado enviar una carta…
    1. …y la envié en el día que me propuse.
    2. …pero al final no la envié, ya que no tenía sentido después de tanto tiempo como ha pasado.
    3. …y la envié en la semana que me la propuse.
  • Cuando quiero quedar con alguien que hace tiempo que no veo…
    1. Quedo bastante después de lo previsto.
    2. Fijo el día lo antes posible.
    3. No encuentro el momento por lo que mis llamadas siempre acaban con el “esta vez tenemos que vernos pronto”.
  • Habitualmente, cuando alguien tiene que realizar un trabajo conmigo…
    1. Se queja de que le entorpezco pues dejo pasar mucho tiempo hasta hacer mi parte.
    2. Me tienen que dar algún toque que otro para que haga mi parte.
    3. Cumplo mis plazos respecto a la realización de las tareas que me corresponden.
  • Si una tarea me causa mucha ansiedad por el miedo de hacerlo mal…
    1. Me pongo con ello teniendo en cuenta una fecha de finalización.
    2. Lo acabo un poco pasado de plazo, ya que le doy demasiadas vueltas para hacerlo bien.
    3. Tengo problemas por finalizarlo tan tarde, ya que ¡nunca está lo suficientemente perfecto!.
  • Mis problemas…
    1. Me cuesta afrontarlos personalmente, pero al final me pongo con ellos.
    2. Son asunto mío y soy yo quien debe tomar cartas en el asunto.
    3. Se hacen más grandes porque no tomo cartas en el asunto.
  • Tengo que pedir cita en el médico para una revisión…
    1. A veces lo hago hasta dos meses más tarde.
    2. Lo hago a lo largo de ese mes.
    3. Intento hacerlo en esta semana.
  • Cuando debo comprar un regalo…
    1. Me pilla el toro y en más de una ocasión lo he hecho el día antes o incluso en el mismo día.
    2. Lo hago con tiempo suficiente, hasta un mes antes.
    3. Lo hago una semana antes más o menos.
  • Quiero aprender un idioma / u otra actividad…
    1. Llevo esperando un año o más para ello.
    2. Este mes me apunto como sea.
    3. Llevo esperando seis meses o más para ello.

Claves y resultados del test de procastinación

Suma todas las puntuaciones obtenidas en el test anterior y consulta la interpretación asociada a tu resultado para comprobar qué capacidad de procrastinación tienes y si resulta un problema en tu día a día:

  1. a= 0     b=2    c=1
  2. a= 2     b=0    c=1
  3. a= 2     b=1    c=0
  4. a= 0     b=2    c=1
  5. a= 0     b=2    c=1
  6. a= 0     b=1    c=2
  7. a= 2     b=1    c=0
  8. a= 0     b=1    c=2
  9. a= 1     b=0    c=2
  10. a= 2     b=1    c=0
  11. a= 2     b=0    c=1
  12. a= 2     b=0    c=1

Resultados del test de procrastinación

0-8 puntos – ¡Cuanto antes mejor!

Tu forma de afrontar los problemas es buena, ya que tomas cartas en el asunto cuánto antes. Este hecho puede ahorrarte muchas molestias. Sin embargo, ten cuidado; no conviertas esta actitud positiva en un error haciéndolos demasiado rápido o angustiándote por ser muy perfeccionista. Sin necesidad de postergar, recuerda también que algunas cosas llevan su tiempo.

8-16 puntos – Ahora voy… espera un poquito más

No queremos agobiarte, pero recuerda que si tú no tomas cartas en el asunto, las cosas que dependan de ti no se van a resolver solas. Sin caer en la angustia, intenta organizarte no dejando pasar demasiado tiempo en resolver los asuntos pendientes. Ponerte unos días límite te ayudará a conseguirlo.

16-24 puntos – Hoy no es el día, ni mañana ni al otro

¿A estas alturas no te has dado cuenta de que “las ganas no vienen solas”? Si tú no te pones en marcha nunca sentirás que es el momento de hacerlo. Empieza a hacer las cosas pendientes, el hecho de hacerlo te reforzará a seguir haciéndolo. De lo contrario, tus problemas no serán los problemas en sí, sino el hecho de no haberte puesto con ellos. . .

Yo el Test no lo he hecho….. A ver si me pongo mañana….


Tokio Ya No Nos Quiere

miedo_1

La vida, este momento: el problema del espejo.

La corbata me aprieta.
La chaqueta me hace sudar.
Estoy gordo: pronto voy a jadear, sudar y oler como un cerdo.
Debería utilizar el teléfono interior, llamar a mis compañeros de librería:
-Por favor ¿Puede bajar alguien a echarme una mano con las cajas? Quedan doce más: si nadie me ayuda voy a tener que dar tres viajes como mínimo. Y las cajas están hasta arriba de libros.
Ellos deberían de bajar y cargar también: son las normas del departamento: todos los vendedores hemos de acudir en busca de la mercancía desde que llegue al almacén. Las cajas guardan los libros que hemos pedido, los que vamos a tratar de vender: por los que cobraremos comisiones si los vendemos.
No me atrevo a llamar a mis compañeros: tengo miedo de caerles mal: ellos ya saben que estoy aquí: escucharon la llamada del almacén, me vieron bajar: sé que les desagrada cargar: les hace sentirse vendedores de segunda categoría: no les gusta sudar: además está el gran tema del dinero: si no están arriba, vendiendo, pierden las comisiones que eso conlleva.
Para cargar no puedo quitarme la chaqueta ni la corbata: el gran centro comercial donde trabajo lo prohibe: los clientes han de vernos, siempre, perfectamente uniformados, aseados y sin sudar.
Mierda: estoy sudando como un cerdo: seguro que me riñen.
Es la cuarta vez que vengo por mercancía en este día, decimotercera en la semana: siempre solo, sin atreverme a pedir ayuda a nadie.
Los guardias del almacén se ríen:
-¿Te ha tocado otra vez cargar a ti?
-NO IMPORTA –les miento sonriente- Así hago ejercicio: es terrible andar tieso por la sección, dando vueltas, esperando que alguien venga a comprar algo.
Se ríen más de mí. Ojean los libros que cargo: hacen bromas estúpidas con ellos:
-¿Tienes algún libro donde salgan fotos de mujeres desnudas? –dice uno.
-¿Y aquí dice cómo follarme a la secretaría del director? –dice otro.
Tengo prisa, pero no me atrevo a quitarles los libros de las manos. Ellos son auxiliares de seguridad, no tienen derecho a tocar la mercancía…¡Yo no estoy jugando! ¡Estoy trabajando! ¡Los odio!… Callo, espero paciente, finjo risas causadas por sus tonterías: deseo caerles bien, que piensen que soy un tipo simpático: que no la tomen conmigo.
….
Cuarenta y cinco minutos más tarde, tras terminar el último de los tres viajes, me encierro en el baño del almacén: seco mi frente con papel de baño, rocío de colonia mi cabello y traje: vigilo, en el espejo, que mi sonrisa siga pareciendo auténtica.
SOY UN GILIPOLLAS
Y un cobarde: toda mi vida he preferido callar antes que tener que enfrentarme a cualquiera: ni siquiera me atrevo a discutir. No soy nadie: no tengo estudios universitarios: soy un estúpido vestido con un traje barato, trabajando por el sueldo mínimo permitido por un gobierno para ricos en un trabajo que hasta las amas de casa, de sesenta años y sin preparación, pueden desempeñar mejor que yo.

Y estoy gordo: tengo una barriga asquerosísima.
Normal que, cuando estamos solos, a mi novia nunca le apetezca follar.
Además, si consigo meterle la polla no logro la contención ni cinco segundos: me corro enseguida: en algo soy perfecto: mi eyaculación precoz no falla jamás.
Ni idea de porqué mi novia no me olvida: ni siquiera puede sentir pena por mí: he logrado convertirme en un gran perdedor por mis propios méritos, sin la colaboración de nadie: sólo siendo como soy.

Vergüenza. Asco es lo que siento cuando me miro en el espejo.

“Diarios Secretos de Sexo y Libertad”

Rafael Fernandez

Para descargar el Pdf seguid este Link

El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento, habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta en todos los animales, por ejemplo el ser humano. La máxima expresión del miedo es el terror. Además el miedo esta relacionado con la ansiedad.

El Miedo

Sintiendo miedo miedo miedo me despojo de mi espectro
Suavidad de luna en mis entrañas duele el alma en cada pausa
Se me escapa no cpmprendo no me alcanza
La sinapsis de mi ansia es mi ignorancia 
que me atrapa y es la magia que me arrastra 
muriendo en mi locura extraña 
El frio intenso de mi alma 
de mi alma congelada 
 
Freno lo que creo revulsivo y es mi sino
demostrar que yo no he sido 
Y no he podido 
O no he querido reventar mi condición 
La condición un silogismo que se esconde trás mi instinto 
y es distinto mi organismo 
sin control ya no es el mismo 
un seismo en mis neuronas
Nurse i need my soma 
 
Me hundo me fundo y confundo mi mundo 
Bcce y es cuestión de segundos
 
Gritando ahullando rompiendo mi piel 
y mis dendritas funcionando al revés 
las la adrenalina por 10 sangre en mis venas por 10
las bpm por 100
 
El demonio es la ansiedad que hace estallar mi integridad
mis sentimientos emociones conciencia subjetividad
esos conceptos inconmesurables 
mi bioquimica es la culpable 
 
Y mi entorno ya no es nada 
el vacío me acapara 
en una esfera que desata mis sudor hacia mis palmas
mis esfínteres se rallan la vorágine en mi alma 
trás la tempestad llega la calma 
 
Me hundo me fundo y confundo mi mundo 
Bcce y es cuestión de segundos
 
I am bored dissatisfied unhappy discontent demotivated unsatisfied in a mess 
I’m just a fleck of dust i have lost my sight 
I don’t know where i have parked my life 
Psicotropics doesn’t rise my style 
nothing else to do for the rest of my time 
I want to dope the bowels of my wisdom 
I try to explain de nonsense of my visions 
The liquid was sweet to the taste 
for my rakish aim 
I expect nothing at all 
not a bit of  faith
not a bit of  faith
not a hope to hold 
Is in my hands I feel I’m sweating cold 

Morfema 1999 (Nicolás Sanchez 83 – Madrid)

No recuerdo cuando y en internet no encuentro ninguna referencia al respecto (···)  pero unos neurocientíficos de quiero suponer una Universidad Americana, lograron aislar un compuesto químico llamado BCCE.

Este compuesto basicamente provoca ataques de pánico inducidos voluntariamente y probado en monos Rhesus se pudo valorar su efectividad dado que los monos entraban en unos estados francamente lamentables, histéricos los animalitos, y yo en mi condición de rapera neurocientífica me apunté el dato y me escribí un tema.

Se me ocurrió pensar que estaría bien inventarme un traficante de drogas que vendía este compuesto sintetizado en un comprimido, dada la estupidez inmarcesible de la plebe que nos rodea que por aquello de vivir experiencias diferentes eran capaces de provocarse a si mismos dichos ataques de pánico por molar más que el de al lado y por poder diferenciarse del resto “porque mi ataque de pánico ha sido la ostia neng…… a ver si me lo superas….”

Luego de escribir el texto me enteré que Ray Loriga habia hecho algo parecido en “Tokio ya no nos quiere” la diferencia es que en su libro el traficante vende la droga del olvido y a  mi pues que quieres que te diga…. me hizo mucha ilusión que se me hubiera ocurrido algo así y que tuviera algo que ver con Ray que a mi me encanta, con ese aura de poeta maldito y en estos tiempos que corren de pura vanalidad y desdén.

(···) Lo acabo de encontrar en una libreria  de segunda mano en internet desvandellibro.net y un único ejemplar asi que dejo la actualizacón de la historia para cuando lo reciba.

M.

M se ha identificado en exceso con el miedo, de tal manera que gran parte de su forma automática de ir por el mundo se deja arrastrar por éste.

Una de las consecuencias directas de esta pasión es la respuesta ansiosa que este eneatipo experimenta interiormente. La angustia podría parecerse a la sensación de que, en cualquier momento, el techo se le va a desplomar encima.

Aquí, la ansiedad podría definirse como una respuesta al miedo no identificado, la cual hace que se disparen las defensas de autoprotección y las alarmas para la supervivencia, sin saber muy bien de dónde viene la amenaza.

M, a.k.a el Leal, a.k.a el Cobarde, tiende a volcarse en el futuro y cualquier preocupación suele derivar en sintomatología ansiosa, como la incapacidad para conciliar el sueño, la tensión y el agotamiento que puede generar una mente llena de pensamientos obsesivos.

M reaciona ante el miedo de diferentes formas, a veces  tiene por tendencia contraerse y encogerse ante el miedo, buscando las zonas de seguridad donde la amenaza pueda ser disipada. Prefiere evitar los callejones oscuros, asegurarse de cerrar la puerta con llave o, en general, no correr riesgos innecesarios. Actúa con especial cautela, se vuelve cálido, modesto y tiende a ser más dócil y disciplinado con respecto a las normas y a la autoridad, con la finalidad de evitar el castigo, o a veces pega primera y pregunta después y ante la amenaza, aparentemente se crece y, como reacción, se anticipa a plantarle cara al miedo. Si percibe la posibilidad de que surja alguna hostilidad, saca las garras. Prefieren dar el primer golpe a que el otro le pille desprevenido y adopta una postura agresiva y desafiante. Suelen ampararse en una imagen atractiva de fuerza y dureza.

A pesar de que suele haber una cierta estabilidad en la manera de reaccionar ante el miedo se pueden ir alternando con el tiempo ambas actitudes.

Suele darse una interiorización de las normas establecidas, sobre todo en la variante fóbica, de tal forma que se siente incapaz de quebrantar las leyes. Todo tiene un orden establecido y un procedimiento por el cual llevar las cosas a cabo.

La autoridad es un símbolo del poder castigador. Tiende a ser muy cumplidor con los jefes, cuerpos de seguridad o quienes ostentan los más altos puestos en la jerarquía, a la vez que se crecen ante quienes se sitúan por debajo en el orden piramidal.

En la variante rebelde se combina la lealtad con una actitud más desafiante, cuestionadora y rebelde ante quienes poseen dicha autoridad legal o moral.

Se le apoda “El Leal” debido a la constante fidelidad que muestra a sus amigos, personas queridas y a sus propias creencias.

Esta lealtad en gran parte también está condicionada por el miedo. Ante la necesidad de aferrarse a algo seguro, defiende a capa y espada las relaciones en las que encuentra un soporte externo y también aquellas ideas o principios que le permiten dormir tranquilo, pudiendo llegar incluso al fanatismo.

La necesidad de crear relaciones de dependencia donde sentirse seguro convive a la vez con su tendencia a la desconfianza.

El Seis busca recibir apoyo, aunque sin ser avasallado. Espera que los demás lo tengan en cuenta, mas no desea generalmente sobresalir ni ser el centro de atención. Necesitan saber que pueden contar con los demás, pero también es imprescindible mantener cierta distancia.

Cuando se disparan sus alertas ante la proximidad no deseada de una relación, cuando se siente en el punto de mira, nace la desconfianza. Esto generará una lucha interna entre el deber (la lealtad al otro y su firmeza en no fallarle) y el miedo generado (la desconfianza que subyace en cuanto a las intenciones de los demás).

Sin embargo, dejarse llevar abiertamente por sus impulsos belicosos podría hacer peligrar el amparo que obtiene de los demás. Por ello mismo, crea relaciones cálidas en forma de protección al otro o donde él mismo se sienta protegido.

Al estar muy volcado en el futuro, invierte únicamente en aquello que le da garantías y proporciona seguridad. A veces lo busca en el matrimonio, en un grupo de amigos u otras veces en libros de autoayuda o grupos políticos, sociales o religiosos que le sirven de referencia.

Es propenso a meterse en planes de pensiones, inversiones seguras o embargarse en estudiar oposiciones con el fin de obtener un trabajo seguro y para toda la vida. También pueden llegar a proveerse de ciertos suministros en demasía debido a una prudencia exagerada, por miedo a si se agotaran sus reservas en caso de necesidad.

Tiene un radar interno que le sirve como localizador de problemas. Posa su mirada en el mundo bajo una actitud de catastrofismo. La anticipación al peligro es necesaria para prepararse a la adversidad y sentirse más capacitado ante los problemas emergentes.

M suele convivir de forma continua con la duda. Esta ambivalencia le lleva a perderse en la indecisión, a dar vueltas una y otra vez a las diversas opciones disponibles y a cuestionarse cuál es la más correcta.

Quizás podría quedarse un buen rato decidiendo que camisa comprarse o bien qué plan llevar a cabo. El caso es que la incertidumbre, generada por la ansiedad y por el miedo, también inunda sus propias creencias cuando no encuentra un apoyo externo, llegando a verdaderas batallas mentales.

M es un experto en buscar segundas intenciones en los demás. Puede llegar a leer entre líneas a través de una suspicacia muy desarrollada que, en muchas ocasiones, propicia el pensamiento paranoico.

En base a las preguntas que surgen en la mente a razón de la desconfianza, surgen interpretaciones mentales de lo observado, llegando a elaborar hipótesis a veces muy retorcidas acerca de la mala intención de los demás.

Suele pensar antes de actuar. La excesiva prudencia, debido a la inseguridad en uno mismo, le lleva a postergar la acción continuamente.

Sin embargo, esta tendencia a la mesura se suele combinar puntualmente con actitudes rebeldes y temerarias que le sirven como vías de escape a su propia impulsividad reprimida. Por ejemplo, podría dejarse llevar en situaciones que despertaran su adrenalina, como la conducción brusca e imprudente.

Teoriza mucho y tiende a indagar en fuentes de información fiables para llenarse de datos y conocimientos, lo cual le permite sentirse más seguro y con mayor certeza a la hora de hablar o de actuar.

Al estar en la tríada del pensamiento, reprime sus impulsos, los cuales son acallados tras una continua racionalización. Vive con un excesivo culto a la mente, ya no sólo en cuanto a acumular conocimientos, sino como instrumento para procesar la realidad.

Se alza a la mente por encima de cualquier otra opción. Tiende a ser un devoto del pensamiento empírico, con resistencias a la hora de aceptar otras posibles realidades fuera de lógica y sentido común.

Podría llegar a  aceptar principios emocionales, sociales o espirituales que escapan a la razón si con ello se siente integrado en un grupo de referencia. Sin embargo, al ser un cuestionador nato, entra en un conflicto interno entre el amparo del grupo y la desconfianza en los principios que promulgan los demás.

M piensa :

  • Es mejor estar seguro antes de actuar.
  • Piensa mal y acertarás.
  • Para las buenas o para las malas, los demás pueden contar conmigo.
  • Más vale prevenir que curar.
  • Las normas se han establecido por el bien común y hay que cumplirlas.

M teme básicamente encontrarse perdido, abandonado y desorientado, sin una guía o referencia estable hacia la que poder encaminar sus pasos.

La necesidad de diferenciar entre lo que es correcto y lo que no, le lleva en muchas ocasiones a trasladar la autoridad hacia fuera. Por ello mismo, necesita y se siente seguro con unas pautas externas sobre cómo actuar de forma correcta.

En diversas ocasiones suele integrarse en grupos religiosos, políticos o instituciones reglamentadas que fijen las reglas.

Otras veces simplemente se apoya en las normas sociales (leyes, protocolos, tradiciones…) para apaciguar la falta de orientación interna y la inseguridad.

En muchos sentidos pierde su propia orientación, la voz interna que le llevaría a permanecer en su centro. Por esto mismo, cuando no encuentra un punto de referencia externo, entra de lleno en la duda, la cual dispara la ansiedad y la angustia.

M presenta como principal mecanismo de defensa la proyección, a través del cual las emociones, los pensamientos y las intenciones no reconocidas en él mismo son atribuidos a los demás.

La propia inseguridad se traslada hacia el exterior, hacia las otras personas, quienes pueden en cualquier momento fallarle o bien causarle algún daño.

M ha aprendido a reprimir sus impulsos, por ser interiorizados como algo negativo o inadecuado en uno mismo. La proyección hace que dicha amenaza interna no aceptada se vuelque hacia los demás.

A través de este mecanismo, consigue aliviar la propia carga, el conflicto interno entre una rígida estructura mental y los propios impulsos, los cuales son percibidos como una amenaza.

Al no aceptar en muchas ocasiones dicho conflicto interno, consigue creerse que el causante de su malestar y de su inseguridad, por fuerza, ha de ser alguien o algo externo. Eludir la propia culpa hace que se muestre a la defensiva y adopte una postura victimista.

Secundariamente, es capaz de abandonar su posición de fragilidad, propia de la victimización, e incorpora en si mismo el peligro externo.

A través de este mecanismo de defensa, denominado “identificación con el agresor”, si se siente amenazado, el Seis acabará convirtiéndose él mismo finalmente en una amenaza para el otro.

Ante esta idea de “la mejor defensa es un buen ataque”, se podría considerar como ejemplo el empezar una pelea cuando se atribuye a la otra persona intenciones hostiles.

De niño, M recurrió a reprimir con culpabilidad sus propios impulsos para sentirse así aceptado por su entorno.

La sensación de que hay algo malo, negativo o no válido dentro de si mismo le lleva a una profunda inseguridad interior.

Además, tal y como hemos comentado anteriormente, dicha negatividad interna se proyecta hacia fuera, por lo que es habitual que desde pequeño M haya convivido con una fuerte sensación de miedo, ya sean racionales o irracionales.

La infancia de M se vió envuelta por un ambiente de impredecibilidad, marcado mayoritariamente por la principal figura de autoridad (generalmente el padre).

Suele ser común la convivencia desde pequeño con un progenitor con problemas de alcohol u otras drogas, propenso a una gran inestabilidad emocional y conductual en general.

Ante esta situación, la autoculpación o la interiorización de que hay algo malo en él mismo es la única salida para evitar o prevenir el castigo por parte de la autoridad.

Con todo esto se deduce que, más allá de la apariencia externa, el Seis encierra en si mismo a un niño que se ha sentido muy culpable y con mucho miedo a lo que pueda ocurrirle.

En la unión sexual suele darse también una necesidad de fusión con el otro. Para ello, proyecta por lo general un ideal de pareja con el que, si no llega a estar a la altura de sus expectativas, es posible que termine tomando distancia por sentirse defraudado.

Su desconfianza inherente suele contagiar la parcela sexual. De tal manera que puede llegar a rituales de espionaje (registrar el teléfono móvil, hacer interrogatorios…) respecto a su pareja, de quien teme que pueda estar engañándolo con otro.

Puede ocurrir que, ante el temor a no dar la talla o a no funcionar “correctamente” en lo sexual, a la hora de relacionarse ponga más atención en la propia ansiedad catastrofista que en el disfrute, generando así problemas de impotencia o vaginismo.

Entre los elementos o rasgos físicos comunes destacaría la mirada escrutiñadora, vigilante del entorno. En muchas ocasiones, es capaz de posar su vista fijamente sobre otra persona sin tomar conciencia realmente de ello. Prefiere observar antes que hablar.

Su cuerpo encierra una alta carga de rabia, mostrando muchas veces una actitud agresiva ante el mundo y procura mantener una justa distancia física con el resto del mundo.

De alguna manera, es como si su propio cuerpo fuera una prolongación física de la desconfianza albergada en su interior.

En los momentos de estrés, M se decanta por aferrarse a toda costa a una imagen de sí mismo que pudiera generarle mayor seguridad. Podría surgir la necesidad de desvalorizar a otros para crecerse y compensar así su baja autoestima.

Puede también invertir más tiempo y energía en el trabajo o bien, por otro lado, entrar en competitividad con otros grupos a través de los grupos políticos, sociales o religiosos que lo representan.

En su camino hacia la integración, M consigue manejar su vida de manera más relajada y tranquila, traspasando la ansiedad habitual para conectar mayormente con su voz interna, capaz de orientarle a satisfacer sus propias necesidades.

Por otra parte, desarrolla una mayor autonomía e independencia en sus relaciones personales, fruto de la solidez interior alcanzada. Pasa de establecer lazos de dependencia con los demás a disfrutar de su compañía, consiguiendo confiar más en la vida que le rodea.

M se define por ser alguien racional, comedido, leal, desconfiado, catastrofista, suspicaz, tradicional, ansioso, estructurado, dubitativo, paranoico, hipervigilante, teórico, cuestionador, inseguro, normativo, comprometido, víctima y responsable.

Clones de M

Fuente : terapiahumanista.es


El Segundo Círculo del Infierno

Soy  lo suficientemente fuerte como para ser amable, lo suficientemente abierta para poder ser tocada, lo suficientemente vulnerable para poder ser herida, lo suficientemente segura para poder estar equivocada y lo suficientemente rica para poder ser generosa.

Someter la razón a la pulsión.

 

En el segundo círculo del Infierno de Dante, se encuentran aquellos que han pecado de Lujuria. Dante condena a estos “malefactores carnales” por dejar que sus apetitos sobrepasaran su razón. Ellos son los primeros en ser verdaderamente castigados en el Infierno, pero estos primeros círculos del infierno son pecados menos graves ya que son aquellos en los que uno se ha dejado llevar por los instintos.

 

La almas en este segundo círculo son llevadas de un lado a otro por terribles tormentas, que los embiste contra el suelo, las montañas y entre ellos sin poder descansar. Esto simboliza el poder de la lujuria de hacer a uno vagar sin motivo ni destino.

 

Minos, juez de este segundo círculo infernal,  sumerge a estos pecadores en un gran torbellino que les agobia en la soledad más absoluta; el concepto de soledad parece ser la causa a largo plazo de estas personas que en su ansia lujuriosa buscan placer inmediato y acaban en penumbra debido a no saber fomentar un placer más contemplativo y prefieren el placer carnal instantáneo.

 

 

Y la pulsión se hizo carne.

 

M comparte un trasfondo general de rabia, reacciona desde un cimiento emocional de ira y tiene problemas con la apropiada concepción racional, es decir: el pensar claramente.

Es dinámica, fuerte e independiente. Demuestra la virtud del poder y sabe cómo ejercer influencia para propósitos constructivos. Es una líder natural que inspira a otros, protege al débil y se esfuerza por la justicia. Usa su fuerza para sacar adelante las cosas y tiene el valor y la voluntad para poner en práctica y ejecutar nuevas ideas. Es honrada y directa, produciendo un enérgica y fresca satisfacción en cualquier cosa que realiza.

Es una  amiga leal y generosa que protege aquello que es delicado y vulnerable en los demás. Ésta es, al mismo tiempo, una metáfora de cómo se relacionan consigo misma. Debajo de su fuerte armadura externa se encuentra cobijada una parte de sí misma más infantil y vulnerable. Esta parte se encuentra relacionada con la inocencia. Puede con toda facilidad ver el mundo como por primera vez a través de los ojos de un niño. Tiene un amor relacionado a lo natural y espontáneo que es una fuente de espiritualidad y evoca esta calidad inocente.

M es asertiva, confiada en sí misma y fuerte, ha aprendido a luchar para conseguir lo que necesita, quiere y desea. Está orientada a la acción; tiene una actitud de “puedo hacerlo” y cuentan con una gran motivación interna. Le encantan los desafíos y es hábil para iniciar proyectos; toma la iniciativa y hace que las cosas ocurran. Es una líder natural que los demás respetan y a quienes acuden en busca de orientación. Decidida, autoritaria y dominante, M se gana el respeto a través de ser honesta y utiliza el poder en forma constructiva defendiendo y protegiendo a la gente, actuando como proveedora,  promotora de causas nobles y empresas valiosas. En su mejor estado: se vuelven moderada, magnánima, misericordiosa, valiente y tolerante.

En circunstancias normales a M le preocupa llegar a ser autosuficiente así como independiente a nivel económico. Es  pragmática, emprendedora, trabajadora y muy audaz; le encantan las aventuras y correr riesgos para ponerse a prueba y reafirmarse.

Cuando M entra en disfuncionalidad, su interés por el poder comienza a denigrar y a corromperse y empiezan  a cubrir sus vulnerabilidades con agresivos despliegues de fuerza. Se sobre-identifica con ser fuertes como una forma de negar su lado tierno y sobrevivir en un mundo que consideran peligroso. También tiende a los excesos –quedándose despierta hasta muy tarde, haciendo demasiadas cosas, manejando a excesiva velocidad y extraviándose de cierta forma en las adiciones para adormecer sus sentimientos más vulnerables.

Empieza a querer dominar todo el ambiente (incluso a la demás gente) y se vuelven enérgica, agresiva, orgullosa, egocéntrica y expansiva: se convierten en “el jefe” cuya palabra es ley. Impone su voluntad y visión en todo y no ven a los demás como sus iguales ni los tratan con respeto. Siente que deben salirse con la suya y se vuelven confrontadora, beligerante y desafiante. Todo lo convierten en una prueba de voluntad y nunca cede. Utiliza amenazas y represalias para que los demás la obedezcan, para mantenerlos en desequilibrio y con una sensación de impotencia. Sin embargo, el trato injusto hace que los demás tengan resentimientos y existe la posibilidad de que se agrupen en contra de ella.

M se aferra a su poder y quiere prevalecer con el control sin importar el costo. Se vuelve totalmente cruel, violenta, inmoral y despiadada, dictatorial y opresiva. No admiten la culpa, ni el temor ni cualquier otro sentimiento humano. Comienza a desarrollar ideas delirantes acerca de sí misma y se siente omnipotente, invencible e invulnerable. Cada vez se vuelven más temeraria y si siente que está en peligro se vuelve vengativa y  salvaje, puediendo destruir con crueldad a todo aquel que no haya acatado su voluntad.

Su motivaciones clave es tener confianza en sí misma, probar su fuerza y resistir la debilidad, ser importante en su mundo, dominar lo que les rodea y tener el control de todas las situaciones.

Su miedo básico es ser herida o dominada por otros
Su deseo básico es protegerse, tener el control de su propia vida y de su destino.

Centro: Instintivo
Pasión: Lujuria
Fijación: Venganza
Visión de sí mismo: Yo puedo
Estructura de temor (lo que evita): Debilidad
Estructura de deseo: Sentirse fuerte y salvador
Trampa o justificación: Justicia
Otros descriptores: Actitud castigadora, rebeldía, dominación, insensibilidad, embaucamiento, cinismo, narcisismo, autonomía, predominio sensomotor, intimidación, afición al riesgo.

Con la Lujuria a flor de piel:

Martin Luther King Jr, Mikhail Gorbachev, George Gurdjieff, Pablo Picasso, Richard Wagner, Sean Connery, Susan Sarandon, Glenn Close, Russel Crowe, John Wayne, Charlton Heston, Norman Mailer, Mike Wallace, Barbara Walters, Ann Richards, Toni Morrison, Lee Iococca, Donald Trump, Leona Helmsley, Frank Sinatra, Bette Davis, Roseanne Barr, James Brown, Chrissie Hynde, Courtney Love, Fidel Castro y Saddham Hussein.


B·anidad

B quiere reafirmarse, distinguirse de los demás, ser el centro de atención, ser admirado e impresionar a la gente.

Su máximo logro es imponer su pasión que es la de aparentar para conseguir.

B prefiere el grupo ante el que brillar y la actividad que le defienda del riesgo de los tiempos muertos, de la inactividad ante la que siente  un auténtico pánico. Si descansa, lo hace como preámbulo necesario a la siguiente actividad. Si fracasa en algo, rápidamente lo minimiza y tienen en mente un próximo logro más seguro. En sociedad es absolutamente brillante, en equipo es eficaz, en familia responsable  y  con los amigos es servicial, amable y generoso. El leit motiv: mantener la imagen; si para ello hay que competir, mejor: es para lo que ha nacido. Su intención final: todo ha de servir, incluso las amistades, para conseguir sus metas. B es un ejecutor, un conseguidor y un mercantilista. Se vende bien y vende bien todo lo que le rodea.

Cuando algo le descentra y le pone nervioso se vuelve competitivo para mostrarse superior a los demás: se compara con otros en busca de éxito, estatus y prestigio. Es un escalador social para quien es importante la exclusividad, la carrera y el hecho de ser un “triunfador”. B es pragmático, eficiente y orientado a metas; sin embargo, también es calculador y pierde contacto con sus sentimientos bajo la apariencia de ser frío. Se vuelve consciente de su imagen y está muy preocupado por la forma en que los demás lo perciben, por proyectar la imagen adecuada, por decir lo correcto y por presentarse según las expectativas. B es un camaleón social que se adapta sin problemas según el contexto al que se enfrente. A medida que entra en pánico surgen problemas con el compromiso, con la intimidad así como con la deshonestidad y la falsedad. Empieza a impresionar a los demás con sus aires de grandeza siempre tratando de aparentar ser mejor de lo que realmente es. Narcisista y pretencioso; se siente especial, lleno de amor propio inflado y con expectativas grandiosas respecto a el mismo y a su potencial. Se vuelve arrogante y exhibicionista, a medida que despide hostilidad y desprecio por los demás.

Puesto que teme al fracaso y a la humillación, B es su  estado más vulnerable pueden llegar a convertirse en un  explotador y un oportunista capaz de hacer lo que sea para mantenerse arriba, incluso a costa de los demás. Llega a ser vil, inmoral, mentiroso patológico y puede aprovecharse de las demás personas de cualquier modo posible. Lleno de celos, sabotea y traiciona con malicia a la gente apuñalando por la espalda a amigos y colegas y arruinando reputaciones así como relaciones por la sensación de triunfo que ello le proporciona. Y en su último estadio de disfuncionalidad  se torna vengativo y sádico  siempre con la intención de arruinar a los demás .

Las relaciones íntimas  sufren cuando desvía sus sentimientos por medio de la imagen de quien debería ser al ofrecer una máscara que sea del agrado de otros. Para B la conveniencia y la eficacia se convierten en lo más importante. Se concibe a si mismo como una maquina de alto rendimiento cuyo propósito es correr de tarea en tarea, asegurando los resultados antes de llegar a la nueva línea de meta. Para B la vida es una continua batalla, un juego que se juega para ganar.

Para ganar se vuelve hiperactivo, usando sus relaciones principalmente como un trampolin para su beneficio profesional. Sabe jugar muy sucio. En la vanidad disfuncional ganar se convierte en lo único que existe. Y la máscara tras la cual se esconde puede eclipsar por completo su alma. Llega ser amoral, maquiavélico, despiadado, manipulador y falso. Empieza a creerse sus propias mentiras y a entrampar a las personas sin conciencia alguna de ello. Su objetivo es mantener una ilusión de superioridad gracias a la cual siguen teniendo el control sobre sus objetivos.

Su miedo básico es no valer, no tener ningún valor aparte de sus logros, y su deseo básico sentirse valioso, aceptado y deseable.

B fue valorado en su infancia por su hacer más que por su ser, por su conducta más que por el mismo, por sus logros más que por los esfuerzos que hacían para conseguirlos. Vivió como una carrera de obstáculos la consecución del cariño o del reconocimiento y la satisfacción de la simple necesidad de ser tenidos en cuenta. Había que adaptarse a los deseos de papá o mamá para tener una identidad. Y así fué creciendo, creyéndo ser aquello a lo que se adaptaba. Y ésta es precisamente la tragedia de B: no saber quién es en realidad, porque no desarrolló desde que era niño el hábito de contactar con sus propios sentimientos y deseos. Llegó a creer que la mirada del Otro le hacía existir y que los demás sólo podían apreciarle por su actividad y por su imagen. En la loca carrera por agradar y triunfar, es lógico que aparezcan el estrés, la ansiedad y la angustia.

He permitido que los demás se engañen a sí mismos. En ocasiones, no se han preocupado en averiguar quién o qué era yo. En lugar de eso, se inventaban un personaje. Ni me molestaba en discutir con ellos: era obvio que buscaban alguien que no era yo…“.

Pero en su mejor forma cuando no se siente amenazado, inferior o inadecuado B es seguro de sí mismo, se sienten deseable y goza de una alta autoestima; cree en si mismo y en su propio valor. Adaptable, energético, muy atractivo, encantador y popular. Emocionalmente es comprensivo, impresionable y sensible a la vibración del otro. Posee una intuición muy fina en su trato con los demás y los predispone a su favor con pequeñas atenciones verbales, con cálidos elogios o mostrando una consideración enternecedora. Es gregario y necesita gente a su alrededor para sentirse entero, bien y feliz. B es más sensible y refinado, más intuitivo, más entretenido, más dotado y más espiritual que los demás. Tiene temperamento de actor. Debajo de su genuina sociabilidad subyace la necesidad de audiencia y necesita del aprecio y atención de los demás para sacar lo mejor de su propia naturaleza y sentirse vivo.

Es muy ambicioso porque quiere perfeccionarse y ser el mejor.  Sobresale en su faceta creativa más por lo que compite, lucha y trabaja que por su faceta artística en sí y es verdaderamente admirable; Los demás quieren ser como él e imitar sus logros. Es un buen comunicador, motivador y promotor de si mismo; sabe cómo presentar algo en forma aceptable y atractiva. Se acepta a sí mismo, se guía por normas propias, es genuino y auténtico; Es todo lo que parece y aparenta ser. Es modesto y caritativo. Tiene un sentido del humor especial así como un gran corazón. Es noble, amable, generoso y considerado.

Es por eso que a mi la máscara  que llevas de Último Guerrero mega trabajador que está en constante lucha con el mundo me importa menos que nada, a mi me importa el que hay detrás y al que yo veo sin ninguna dificultad. No me culpes por ser una superdotada emocional. Las índigos es lo que tenemos, que no se nos escapa una.


El Infierno Verde

“… Luvina es un lugar muy triste… Yo diría que es el lugar donde anida la tristeza. Donde no se conoce la sonrisa, como si a toda la gente se le hubiera entablado la cara. Y usted, si quiere, puede ver esa tristeza a la hora que quiera. El aire que allí sopla la resuelve, pero no se la lleva nunca. Está allí como si allí hubiera nacido. Y hasta se puede probar y sentir, porque está siempre encima de uno, apretada contra uno, y porque es oprimente como una gran cataplasma sobre la viva carne del corazón…”
(Juan Rulfo)

Cuando Dante bajó al Infierno en compañia de Virgilio se sorprendió de que en el circulo de los envidiosos no hubiera nigún demonio vigilando las calderas donde en permanente ebullición aquellas desgraciadas ánimas purgaban sus pecados de envidia durante su vida. Preguntó Dante a Virgilio cual era la razón por la que aquella sala se encontraba sin vigilancia y éste le contestó diciéndole que era innecesaria puesto que si habia algun condenado que intentara escapar de su caldera inmediatamente iba a ser delatado por los demás que incluso impedirían por su propia mano que ninguno escapara de su tormento eterno.

Por algo habían sido condenados por ser envidiosos.

Un envidioso es alguien que ni hace ni deja hacer pues no puede permitir que haya alguien que tenga mejores oportunidades o mejor suerte, ellos -los envidiosos- sufren si ven disfrutar a alguien, se enferman si alguien les demuestra que las cosas pueden hacerse de otra manera, en este caso mejor.

Los envidiosos nunca dejarian escapar a alguien de una caldera. Cuando una persona se obsesiona y deja de vivir por estar pendiente de tu vida o en este caso en la vida de su adversario, de su entorno, siente agobio por cada uno de sus triunfos… Aparte de mostrar signos graves de inferioridad, te muestra que estas tratando con una persona emocionalmente enferma.

Es un sentimiento que nunca produce nada positivo en el que lo padece sino una insalvable amargura. Detrás de una persona envidiosa, hay un tremendo sentimiento de inhabilidad o inferioridad (donde se percibe que el otro es mejor que yo, algo no necesariamente real), mezclado con un pobre o débil sentido de identidad personal, y un sentimiento de insatisfacción e infelicidad por no conseguir aquello que se quiere.

Así como su pasión es la envidia su fijación es la melancolía. Tienen una autoimagen pobre, se concentran excesivamente  en el sufrimiento, tienen necesidad de conmover, alta emocionalidad, acusado masoquismo, son muy dependendientes,  con un fuerte superego y una arrogancia altamente competitiva. El deseo de castigarse a sí mismos y a los demás es fuerte y decidido. A la vez son refinados y sensibles, teniendo marcados  intereses artísticos gracias a los cuales les resulta fácil encontrar salidas creativas que les permiten expresar su intensa vida interna. Pueden estar llenos de lamento y nostalgia, exigiendo reconocimiento a la vez que rechazan todo lo bueno que reciben de sus amistades. Podrían también crecer competitivos y rencorosos, incapaces para disfrutar sus propios éxitos sin desligarse de los logros ajenos. Detestan la ordinariez y su deseo es sentirse especiales.

Cuando la envidia sana, las personas con este estilo trabajan para transmutar el dolor de la vida en algo relevante a través del trabajo creativo en todas sus expresiones. Muy imaginativos en lo que respecta a la expresión personal y universal es posible que esta creatividad se manifieste en una obra de arte. A nivel personal se vuelven regeneradores y autorenovadores. Tienen una cualidad autocreativa capaz de transformar sus experiencias en algo valioso, son los grandes creadores y creativos del Universo.

Envidiosos famosos :

Billy Holiday · John Malkovich · Tennessee Williams · Winona Rider · Nick Nolte · Michael Jackson · Antonio Salieri · Prince · Maria Callas · Janis Joplin · Sylvia Plath · Virginia Woolf · Vincent Van Gogh · Leonard Cohen · Isadora Duncan · Johnny Depp · Yukio Mishima · Frida Kahlo · Joaquín Sabina · Denis Rodman · Nicolas Cage · Marcel Proust · Oscar Wilde · Laura Pausini · Suzanne Vega · William Shakespeare · Blanche Dubois · El Patito Feo