Mujer Reina Diosa Hechicera

Ananké

Huyo de lo que me sigue; voy detrás de lo que huye de mí. 

En la mitología griega, Ananké era la personificación de lo inevitable, la necesidad, la compulsión y lo ineludible. 

Surgió de la nada al principio de los tiempos formada por sí misma como un ser incorpóreo y serpentino cuyos brazos extendidos abarcaban todo el universo. Desde su aparición Ananké estuvo entrelazada con su compañero, la personificación del tiempo: Chronos.

Ananké y Chronos permanecieron eternamente entrelazados como las fuerzas del destino y el tiempo que rodean el universo, guiando la rotación de los cielos y el interminable paso del tiempo. Ambos estaban muy lejos del alcance de los dioses más jóvenes, cuyos destinos se decía que controlaban.

Ananké es la fuerza imperiosa que utilizamos en todo momento para existirnos, para sobrevivir a costa de lo que sea. Solo estamos libres del mando de Ananké cuando dejamos de existir por nosostros mismos, cuando nuestra vida nos es ofrecida desde fuera de nosotros y renunciamos a nuestras destrezas, cuando dejamos de saber y de utilizar nuestras astucias para defendernos, cuándo morimos de nosotros mismos y vivimos impregnados del genuino existir de la belleza, de la verdad y de la bondad.

El dolor cuando se presenta es inevitable, ineludible y provoca la necesidad de padecer miedo y elaborarlo agresivamente, realizando compulsivamente acciones que disipen el pánico doloroso. El ser humano desde que nace está abocado a proveerse de resoluciones a sus necesidades para existir, el puro sentimiento de mantener la existencia es dolor que se elabora en miedo y agresión. El segundo principio de termodinámica muestra que el desorden en un sistema físico siempre aumenta y nunca disminuye.

El existir nos lleva a actuar, el dolor provoca miedo, nos defendemos para seguir existiendo, y la propia pulsión por sobrevivir encuentra su única  salida a través de la  necesidad. El dolor, el miedo, la agresión y su contención, está conducida desde su inicio por el impulso  de Ananké.

Cuando el objeto que produce miedo es demasiado amenazante el individuo contiene sus agresiones hacia su enemigo para evitar la derrota y su aniquilación.

No obstante la fuerza  de Ananké persiste y en ese momento el ser humano realiza compulsivamente acciones que disipen el pánico doloroso, tales como huir o desplazar la agresión bien hacia uno mismo o bien hacia algo semejante.

ANANKÉ ES LA ESENCIA BÁSICA DEL DOLOR QUE GENERA TODAS LAS EMOCIONES. El dolor surge cuando ciertos sistemas neuronales son  estimulados y en ese momento aparece la sensación de daño que genera a la vez la primera emoción innata que es el miedo.

En el paleocerebro-reptiliano el dolor se transforma en percepción de miedo y ejecución de agresividades.

En el cerebro límbico-mamífero el miedo y la agresividad se contienen emocionalmente debido a las potencias compasivas y surge la tristeza.

En el cerebro neocortical-humano  la tristeza se convierte en técnica, ciencia y arte  para resolver el miedo y desplazar la agresividad hacia la belleza.

Y es ahí donde Ananké se sublima para crear VIDA.

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